Contratos de alquiler
Cada renta queda registrada con su cliente, sus unidades, la fecha en que sale y la fecha en que debe volver. Deja de vivir en un cuaderno y pasa a ser algo que puedes consultar.
Un negocio de alquiler vende la misma unidad muchas veces, y por eso su problema no es facturar: es saber dónde está cada cosa, cuándo vuelve y cuánto falta cobrar. Tribu maneja el alquiler como lo que es —un contrato con fecha de salida, fecha de retorno y una unidad comprometida en el medio— sobre el mismo inventario, los mismos clientes y la misma facturación FEL que usas para lo demás.
Ver planes y preciosCasi todo negocio de alquiler en Guatemala lleva los contratos en un cuaderno, la disponibilidad en la cabeza del encargado y el cobro en otro lado. Funciona hasta que dos clientes piden el mismo equipo para el mismo sábado.
Cada renta queda registrada con su cliente, sus unidades, la fecha en que sale y la fecha en que debe volver. Deja de vivir en un cuaderno y pasa a ser algo que puedes consultar.
Antes de comprometer una unidad ves si está libre en esas fechas o si ya está rentada. Se acaba el doble compromiso del fin de semana.
El mismo artículo puede cobrarse por día, por semana o por mes. El monto del contrato sale del período contratado, no de una calculadora aparte.
Registra el depósito en garantía al entregar, y al devolver aplica el cargo por retraso o por daño cuando corresponde. Lo que se devuelve y lo que se retiene queda por escrito.
Cuando el cliente devuelve, la unidad vuelve a quedar disponible en existencias sin que nadie tenga que acordarse de ajustarlo a mano.
El cobro del alquiler se emite como Factura Electrónica en Línea ante la SAT, con notas de crédito y anulación. Incluida en los tres planes.
Es la fuga propia del alquiler, y no se parece a la de un negocio que vende. La mercadería no se fue: sigue siendo tuya, pero está en la calle. Si el control vive en un cuaderno, tres cosas pasan solas: se renta un equipo que ya estaba comprometido, se devuelve tarde y nadie cobra la mora, y aparece un daño que ya no hay cómo reclamar porque no quedó registrado qué se entregó ni en qué estado. Con el contrato dentro del sistema, cada unidad tiene una historia: quién la tiene, desde cuándo, hasta cuándo y cuánto se cobró por ella.
Cuando vendes, el producto sale del inventario y se acabó. Cuando rentas, la misma unidad tiene que generar ingreso varias veces al mes y volver cada vez a estar disponible. Eso cambia lo que necesitas del sistema:
El módulo no está amarrado a un rubro: funciona con cualquier cosa que salga y vuelva. En Guatemala lo usan operaciones muy distintas con el mismo flujo:
La flota o el equipo que rentas también se compra, se repara y se factura. En Tribu las compras a proveedores suben las existencias y registran lo que te costó cada unidad; los gastos de mantenimiento quedan separados por categoría; el punto de venta con turnos de caja cobra lo que se paga en mostrador; y los reportes cruzan todo eso para que sepas si el equipo se está pagando solo. Si guardas el equipo en más de un lugar, cada bodega o sucursal lleva sus propias existencias sobre el mismo catálogo, por Q50 al mes la adicional.
En el alquiler el mismo cliente regresa: la constructora que pide el andamio en cada obra, el organizador que renta mesas cada fin de semana, la empresa que necesita el vehículo cada vez que llega un visitante. Con clientes ilimitados en los tres planes, cada uno guarda su historial de contratos: qué se le rentó, cuándo lo devolvió y si pagó tarde. Sobre esa misma ficha armas la cotización del próximo evento, la conviertes en contrato cuando la aprueba y agendas la entrega, sin volver a capturar sus datos ni buscar el cuaderno del año pasado.
Preferimos decirlo antes. Tribu cubre el contrato de alquiler con sus fechas, la disponibilidad, las tarifas por período, el depósito, la mora, los daños, la devolución y la factura FEL. Lo que no maneja hoy es una ficha técnica por unidad con su historial de mantenimiento —kilometraje, servicios, seguros, control de placas—, ni la firma electrónica del contrato dentro del sistema. Si tu negocio depende de eso, dilo en la demo y lo revisamos juntos, en lugar de venderte algo que no encaja.
El módulo de alquileres viene incluido en los tres planes, sin costo aparte. Un negocio de una sola persona arranca con Emprende (Q99 al mes): contratos de alquiler, inventario en tiempo real, compras, clientes ilimitados y facturación FEL. Con equipo en mostrador y varias entregas al día, el plan Negocio (Q199) suma 3 usuarios, punto de venta con turnos de caja, finanzas, dashboards y exportaciones. Corporativo (Q299) llega a 5 usuarios, 2 ubicaciones y 2 cajas. Si necesitas más capacidad, la agregas por partes: Q20 al mes por usuario, Q50 por sucursal o bodega y Q35 por punto de venta.
Traes un contrato típico de tu negocio y lo recorremos completo: reserva, entrega con depósito, cobro, factura FEL y devolución con su cargo por mora si hace falta.